El sábado comienza la definición de la Copa Libertadores de América. Un trofeo y su gloria en el medio de Boca Juniors y River Plate. Final inédita, espectacular.

Lo cierto es que más allá de que la expectativa está centrada en lo que pase dentro de la cancha, la Conmebol da una nueva muestra de lo mal que confecciona sus calendarios: la definición de la Libertadores tiene una fecha FIFA en el medio (donde Uruguay jugará, ni más ni menos, contra Francia y Brasil)

Como es lógico, las selecciones tienen el derecho de -en este tipo de fechas, creadas justamente para no tener problemas de convocatorias-, convocar a los jugadores que sus entrenadores dispongan. Nadie dudaría que, en este nuevo camino de Óscar Tabárez, Nahitan Nández y Camilo Mayada, uno de Boca el otro de River, estarían dentro de esa citación -para la cual fueron reservados-.

El problema no es sólo Uruguay, claro está. Ambos clubes tienen selecciones de jugadores de varios países sudamericanos. Colombia se salva, porque no tiene partidos fijados, lo mismo Paraguay. Pero Uruguay y, principalmente, Argentina, son involucrados directos.

Ante la queja de los clubes la Conmebol, contradiciendo la propia reglamentación de la FIFA, envió una carta donde solicita no sean convocados jugadores de ninguno de los clubes finalistas. Días atrás, Celso Otero, ayudante técnico de Tabárez, dijo públicamente que a los jugadores los tiempos le darían perfectos para ir, defender la celeste y volver a la revancha.

Otro pero: como la carta de la Conmebol fue enviada a la Asociación Uruguaya de Fútbol, la AUF mandató no citar los jugadores como forma de aceptar el trato. ¿O treta?

Carta de la Conmebol a las asociaciones de fútbol sudamericanas. Fuente: Conmebol.
Carta de la Conmebol a las asociaciones de fútbol sudamericanas. Fuente: Conmebol.