Nadie lo esperaba, pero esto es fútbol y se dio el resultado adverso que los violetas no querían y que casi los deja afuera de la Copa Libertadores. Un gol en la hora del juvenil Gonzalo Nápoli le dio la tranquilidad a los dirigidos por el Polilla Jorge da Silva para cerrar el pase. Fue fantástico el primer tiempo de Bolívar, que le permitió irse con la esperanza para lo que venía: ¿qué mejor que estar a un gol, con 45 minutos por delante, de lograr una hazañosa clasificación? De arranque parecía todo lo contrario, porque Defensor salió firme y tuvo su premio. Una combinación por derecha, con una serie de toques, derivó en un pase corto de Joaquín Piquerez a Martín Rabuñal -.el mismo que abrió la cuenta la semana pasada en La Paz- y volante mandó un zapatazo que en el camino se desvió y entró. La viola ganaba con un firme 4-4-2 en cancha y eso hacía que Bolívar tuviese que convertirle cuatro goles para poder avanzar. ¿Sería posible?

Maximiliano Perg, de Defensor Sporting, y Jorge Pereyra de Bolívar, ayer, en el estadio Luis Franzini.
Maximiliano Perg, de Defensor Sporting, y Jorge Pereyra de Bolívar, ayer, en el estadio Luis Franzini.

Perdido por perdido, los bolivianos tuvieron paciencia y comenzaron a jugar al fútbol. Toque y jugadas de transiciones rápidas empezaron a complicar a los locales en el fondo. Así llegó el primero a los 32’: jugada por izquierda, centro y cabezazo de Adrián Jusino para la sorpresiva igualdad. El gol cayó bárbaro en los visitantes, porque siguieron con la misma tónica y pudieron llegar al segundo rápidamente. Esta vez la jugada se gestó por derecha y un pase del lateral Diego Bejarano dejó a Juan Carlos Arce soló para definir al borde del área. Si el primero cayó bien, el segundo vino bárbaro y los dirigidos por César Vigevani se dieron cuenta que era por ahí. La desesperación violeta hizo cometer algunas fallas en la transición para volver a defender y eso los visitantes lo aprovecharon. En el final del primer tiempo cayó el tercero con la misma fórmula. Jugada rápida por derecha del argentino Jorge Pereyra y pase al medio para que Thomaz conectara.

Los jugadores de Defensor Sporting, tras el gol convertido por Rabuñal ante Bolívar en el estadio Luis Franzini.
Los jugadores de Defensor Sporting, tras el gol convertido por Rabuñal ante Bolívar en el estadio Luis Franzini.

El segundo tiempo fue de pura incógnita y mal jugado en el local. Bolívar siguió avanzando y presionando, generó chances y remates que hicieron lucirse otra vez a su golero. De a poco los violetas entendieron que si eran inteligentes podían aprovechar los espacios que su rival dejaba en el fondo y tuvieron una contra rápida que pudo ser gol con un remate del juvenil Nápoli, que dio en el palo. El sufrimiento se mantuvo, porque un gol de los bolivianos podía hacer derrumbar todo. Mientras el 1-3 se mantenía, los nervios iban pasando. Para peor, en los minutos finales ambos equipos quedaron con diez hombres en la cancha. Pero el equipo se acomodó y en la hora tuvo su premio para no sufrir. Contragolpe rápido, varios remates, varios rebotes, y finalmente le quedó al pibe Nápoli que la mandó a guardar y puso el 2-3 para terminar con el sufrimiento. Defensor Sporting avanzó de fase y ahora irá la semana que viene ante Barcelona de Guayaquil.