Con un empate sin goles, después de haber ganado en Salvador de Bahía, Liverpool consiguió la clasificación y el pasaje a la segunda ronda de la Copa Sudamericana.

Seguramente no era lo que marcarían las tendencias en las casas de apuestas antes de que empezara la llave entre los de Belvedere y los brasileños. Pero Liverpool lo hizo de manera perfecta, entendiendo que se trataba de una contienda de 180 minutos.

Allá, en Brasil, se hizo fuerte en defender y aguantar y encima tuvo la fortaleza para anotar y ganar. Ayer en Montevideo completó la faena, pero jugando sin especular, entendiendo la importancia innegable de eliminar a Bahía y seguir adelante, aunque sin usar el peligroso botón rojo de jugar para clasificar como sea.

Administró bien el primer tiempo, Liverpool. No lo soportó, ni tampoco se sometió, sino que por el contrario, con atención y concentración, procuró ser protagonista, neutralizar las expectativas y, fundamentalmente, las buenas condiciones de los bahianos.

El equipo de Paulo Pezzolano a pesar de jugar con tres centrales –había que hacerle un lugar al ascendente sub 20 Sebastián Cáceres, al igual que a su compañero Nicolás Acevedo al medio-, se plantó mirando hacia adelante sin considerar que el empate los clasificaba. Entonces, salió un partido de ida y vuelta.

Martín Rivas, de Liverpool, y Artur, de Bahía, ayer, en el estadio Luis Franzini. Foto: Dante Fernández, AFP
Martín Rivas, de Liverpool, y Artur, de Bahía, ayer, en el estadio Luis Franzini. Foto: Dante Fernández, AFP

En el arranque de la segunda parte Federico Martínez estuvo a esto de abrir el marcador. Claro, después Bahía hizo lo que tenía que hacer: buscar el gol. Y claro, tenía soporte técnico para utilizar las más agradables destrezas del fútbol brasileño: excelente técnica, control y velocidad, remate, y bastante convicción en el uso de esas herramientas.

Los negros de la cuchilla nunca renunciaron a mirar el arco contrario, pero el ímpetu y la capacidad de los bahianos fue llevando el juego a su campo. La defensa con los tres centrales y los dos carrileros nunca perdió concentración y, con mucho ahínco y esfuerzo, fueron resolviendo cada una de las situaciones.

En el remate mismo del partido empezó a tener una valoración especialísima el mantener aquel gol de ventaja traído del Fonte Nova, y fue así que se reforzaron los controles para ganar la justa clasificación.