Llegó el final. Mejor dicho, la final. La Clasificatoria de FIBA Américas para el Mundial de China de este año tiene su última fecha y Uruguay está ahí, a 40 minutos de una oportunidad única en mucho tiempo: meterse en un Mundial después de España 1986, su última vez. Transcurrieron 33 años, varias generaciones de jugadores, un camino reciente que empezó en noviembre de 2017; hoy, 25 de febrero de 2019, desde las 21.30 y lo que dure un partido de básquetbol, se decidirá si se juega otro Mundial o no. Así de relativo es el tiempo.

Las selecciones de Uruguay y Puerto Rico llegan casi en igualdad de condiciones. Si bien los boricuas tienen mejor marca (siete partidos ganados y cuatro perdidos contra seis y cinco de los celestes), el desempate FIBA favorece a Uruguay: si dos equipos empatan en una posición, se define por los resultados que hayan obtenido al enfrentarse entre sí. En este caso, teniendo en cuenta la victoria en el Antel Arena de los nuestros 64-62, la clasificación sería celeste.

Lo que sí puede ser un factor de incidencia es la localía. Eso se cree siempre, al menos. El Coliseo Roberto Clemente, en San Juan, estará a reventar con aproximadamente 9.000 personas (quienes, en su momento, agotaron las entradas en 15 minutos).

Bruno Fitipaldo de Uruguay y Lucas Martínez de México, el viernes, en Nuevo León, México.
Bruno Fitipaldo de Uruguay y Lucas Martínez de México, el viernes, en Nuevo León, México.

Entre planillas

Cuando notó que el partido con México estaba cuesta arriba, y vistos los resultados del partido que enfrentó a Puerto Rico con República Dominicana, el entrenador celeste, Rubén Magnano, decidió restarles minutos de juego a los jugadores más determinantes, para no arriesgarlos físicamente. Hátila Passos, que venía de una fuerte lumbalgia, apenas tuvo minutos en la cancha (5’12’’), Esteban Batista estuvo mucho menos de lo habitual (17’08’’) y hasta Bruno Fitipaldo, acostumbrado a jugar en el entorno de 30 minutos, pisó la madera menos de 20 (18’17’’).

Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa: Uruguay debe volver a su mejor nivel para estar hoy a la altura de un equipo boricua acostumbrado a ganar. Tanto Fitipaldo como Gustavo Barrera y Luciano Parodi deben manejar el partido; a los de la tabla se les debe sumar la buena labor de Mathías Calfani y de Kiril Wachsmann; los que vengan del banco deben aportar minutos de calidad; todos, individual y colectivamente, tienen que hacer la mejor de las mejores tareas defensivas para minimizar al rival.

Puerto Rico, que no falta a un Mundial desde 1986, no se quiere perder este. No tiene lo mejor de sí, pero le sobra calidad. Para cerrar esta ventana trajo a John Holland, uno de esos buenos jugadores con nivel de NBA. Calidad comprobada, el talento define partidos: Holland metió un triple cuando faltaban 21 segundos para ganarle 87-86 a Argentina el viernes. Él, Gian Clavell, David Huertas y Gary Browne suelen ser piezas claves en el equipo de Eddie Casiano. Bajar esos rendimientos será clave.

Que mañana no sea sólo un adverbio de tiempo. Difícil. Dificilísimo. Pero a imposibles no nos gana nadie.

El partido se verá por televisión abierta

Además de quienes transmitieron toda la eliminatoria por tener los derechos televisivos, DirecTV y Vera, el partido de hoy se podrá ver por TNU. Así lo dispone la Ley 19.307 –Ley de Medios. Regulación de la prestación de servicios de radio, televisión y otros servicios de comunicación audiovisual– y así será.