Uruguay se fue de la Copa América. Los números del torneo dejaron a la selección celeste con dos partidos ganados y dos empatados. Fue la mejor de su grupo, pero el último de los empates fue en un partido que exigía definición. Ahí los números fueron más categóricos: Perú metió todos los penales, Luis Suárez no pudo convertir porque se lo atajó Pedro Gallese. Ironías de la vida: erró el máximo goleador de la historia de Uruguay.

Es preciso ir a la profundidad de las cosas, porque hasta ahí no llega la ironía. El partido de los cuartos de final con Perú tuvo a un Uruguay protagonista. Casi no tuvo problemas atrás y sólo sufrió tres o cuatro tiros desviados. El medio de la cancha, lejos de ser una maravilla, fue muy superior al de los peruanos y lo demostró, sobre todo, en el segundo tiempo. Uruguay construyó, intentó atacar por todos lados, metió goles que fueron anulados por el VAR tras polémicos fallos de fuera de juego. “El gol lo hemos visto; si para el VAR fue offside, yo creo en el VAR. Lo que falta es que el VAR se equivoque, estamos todos locos. Esperemos que no se hayan equivocado”, dijo Edinson Cavani después del partido en alusión al gol que convirtió en el segundo tiempo. Diego Lugano, ex capitán celeste, fue en dirección contraria: “Más imágenes llegan, más claro queda lo que el arbitraje brasileño hizo en este partido. Parece [que] no querían a Uruguay molestando. Alguien, me imagino, va a tener que explicar cómo van contra la geometría. Escándalo”, puso en su cuenta de Twitter. Hay un poco de las dos cosas. El VAR parece justo; el problema radica en que con el uso hemos caído en la cuenta de que se pitan (o no) microsituaciones, a veces hasta imperceptibles para el ojo humano. Y el fútbol, como la mayoría de los deportes, es humano.

Luis Abram, de Perú, Diego Godín y Martín Cáceres, de Uruguay, en el estadio Arena Fonte Nova. Foto: juan mabromata, AFP
Luis Abram, de Perú, Diego Godín y Martín Cáceres, de Uruguay, en el estadio Arena Fonte Nova. Foto: juan mabromata, AFP

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Por delante están las eliminatorias para un nuevo Mundial y la Copa América 2020, que se disputará en Colombia y Argentina. En el medio, más fútbol de preparación: Costa Rica, Perú y Hungría serán rivales celestes en las fechas FIFA de setiembre, octubre y noviembre.

La renovación en la mitad de la cancha quedó explícitamente demostrada. Federico Valverde, Rodrigo Bentancur, Lucas Torreira y Giorgian de Arrascaeta estuvieron a la altura de las circunstancias. Ahí entrará el trabajo de Óscar Tabárez de cara al futuro. Lo cierto es que los que entren son buenos y los posibles suplentes tienen la misma calidad. Atrás y adelante, el camino está marcado. De la mejor dupla de delanteros posibles poco se puede agregar: son cracks. En la defensa cada vez es más notorio que José María Giménez será, si ya no es, el patrón del fondo.

Ahí está el futuro. Parafraseando a Roberto Negro Fontanarrosa, cuando se señala el futuro no hay que mirar el dedo.

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